Cuando la mujer de 27 años fue a una comisaría de policía de Carolina del Sur para denunciar un delito, el agente buscó su nombre en el archivo y descubrió que había una orden de arresto contra ella por lo que procedió a su detención. La orden recoge que la mujer había alquilado la película en Dalton Video en 2005. El videoclub, que ya no existe, le envió varias cartas recordándole que debía devolver el VHS.
Al no devolverla, se le envió la orden de arresto a su domicilio. Por el contrario, Finley sostiene que no recibió ninguna carta debido a que poco después de alquilar la película cambió de domicilio, y que se olvidó por completo de que aún estaba en su posesión. Según publica The Hollywood Reporter, la mujer ha afirmado que no es "ninguna delincuente" pero que "la oficina del sheriff de Pickens Country ha hecho que me sienta como si lo fuera". Finley fue acusada de estafa y pasó la noche en la cárcel, para luego ser puesta en libertad bajo una fianza de 1.500 euros.




