Por Agustín de la Cruz (Sugar)
New York, (SL) -Se continúa hablando de la vulgaridad en la
música urbana, específicamente en el “Dembow” hace apenas unos días se
hizo público un supuesto acuerdo entre algunos de los propietarios y
administradores de medios del país, con el fin de obligar a los
exponentes de dicho género a moderar el lenguaje utilizado en sus temas.
Todos coincidimos en que la lírica que se escucha en tan
criticado género atenta contra la moral y la buena conducta, lo que no
se especifica, ¿es de quién?
En verdad nuestra sociedad luce putrefacta a todos los niveles, carente de buenos ejemplos y valores, pero como si la fiebre estuviera en la sabana, necesitamos buscar un culpable para aparentar el que estamos aportando soluciones al problema.
En verdad nuestra sociedad luce putrefacta a todos los niveles, carente de buenos ejemplos y valores, pero como si la fiebre estuviera en la sabana, necesitamos buscar un culpable para aparentar el que estamos aportando soluciones al problema.
Ese género ha sido un monstruo con doble cabezas que alimentaron
para su beneficio la mayoría de los que hoy lo critican, esos mismos
cuellos blanco y moralista de nuestro país que hoy afilan su guillotina
en contra de un feto que ellos mismo dieron vida, utilizándolo como
anestesia al pensamiento y razonamiento de una juventud que vive en
paupérrimas condiciones.
Pero el problema es más complejo de lo que aparenta, pues los
frutos en la educación si no se siembran, no hay cómo recogerlos y
resulta que tenemos dos décadas que, de educación nada se siembra en las
zonas pobres de nuestro rico país.
Criticamos y nos avergonzamos de una generación a la que el estado, los políticos, los empresarios, la iglesia, los comunicadores, la justicia y la familia le fallaron, razón por la que hoy ninguno tiene moral para enjuiciarla y las pruebas están a la luz de los noticieros.
Criticamos y nos avergonzamos de una generación a la que el estado, los políticos, los empresarios, la iglesia, los comunicadores, la justicia y la familia le fallaron, razón por la que hoy ninguno tiene moral para enjuiciarla y las pruebas están a la luz de los noticieros.
Los exponentes urbanos, esos que hasta yo les he llamado
adefesios, son apenas un mínimo por ciento del total de los niños que
durante dos décadas fueron privados del pan de la educación y la
oportunidad de un mejor futuro.
Hoy crecieron y han tenido que sobrevivir a como dé lugar, con las rudimentarias herramientas y los malos ejemplos que nuestra sociedad les ofreció y le sigue ofreciendo tanto a la actual, como a nuestras venideras generaciones, a sabiendas que hay más oportunidades para lograr pegar un tema de contenido vulgar que pasar de mendigo a millonario en el tren administrativo dominicano.
Hoy crecieron y han tenido que sobrevivir a como dé lugar, con las rudimentarias herramientas y los malos ejemplos que nuestra sociedad les ofreció y le sigue ofreciendo tanto a la actual, como a nuestras venideras generaciones, a sabiendas que hay más oportunidades para lograr pegar un tema de contenido vulgar que pasar de mendigo a millonario en el tren administrativo dominicano.
La música urbana está donde está porque es consumida tal y cómo
es, esa parte de la industria musical existe porque tiene una súper
población que no fue educada para consumir otra cosa y si vamos a decir
que su contenido es vulgar, tendríamos que admitir el que los verdaderos
vulgares somos todos, en especial la mayoría de los representantes que
mal dirigen a nuestra perversa y doble moralista sociedad.




