Por: Agustín de la Cruz (Sugar).
New York, (SL) -En esencia el “Karaoke” es un show donde sin ser artista dejamos fluir esa vena oculta de cantante, acribillando los temas de nuestros artistas favoritos y mientas más ridícula resulte la interpretación, mayor es la diversión de los presentes y de nosotros mismo, pues en definitiva de eso se trata.
New York, (SL) -En esencia el “Karaoke” es un show donde sin ser artista dejamos fluir esa vena oculta de cantante, acribillando los temas de nuestros artistas favoritos y mientas más ridícula resulte la interpretación, mayor es la diversión de los presentes y de nosotros mismo, pues en definitiva de eso se trata.
El “Karaoke” se ha convertido en uno de los más comunes e importantes atractivos en la mayoría de los restaurantes de la gran manzana y en una fuente de ingresos para quienes lo producen y para los establecimientos.
Por lo general, los”Karaoke” son manejados por jóvenes diestros en el canto, verdaderos artistas que no encontraron la brecha para poder proyectarse y son quienes amenizan el evento haciendo una especie de show hasta que la noche tome forma y los asistentes permitan que los tragos les haga perder la vergüenza.
Pero todos los “Karaokes” arrastran el mismo problema, los artistas invitados por quienes los producen, terminan intimidando a una concurrencia que salió a divertirse y eligió hacer el ridículo entre tragos y su complejo de cantante frustrado.
Y como resultado, la gran mayoría de los asistentes se cohíben de subir a tarima por el temor de tener que competir con unos aficionados, quienes al parecer utilizan el “Karaoke” como válvula de escape y proyección, de una carrera artística que por falta de oportunidades se quedó engavetada.




