Washington - Ralph
Brazel fue enjuiciado y sentenciado como un adulto a tres cadenas
perpetuas por cargar 18 gramos de “crack” cuando tenía 17 años. No se
pudrió en la cárcel gracias a un fallo judicial de 2010 y ahora, junto a
otros activistas, exige una reforma que proteja a menores de castigos excesivos.
Brazel,
ahora de 41 años, había recibido inicialmente una sentencia de 20 meses
en el estado de Florida por dos cargos de conspiración para distribuir y
fabricar la droga.
Su suerte empeoró cuando las autoridades federales intervinieron y lo sentencia
ron como un adulto, por los mismos cargos, a tres cadenas perpetuas y sin posibilidad de libertad condicional.
“Pasé
21 años, 9 meses y 16 días en la cárcel, es una cifra que jamás
olvidaré porque marcó mi vida. Hay homicidas que reciben menores
sentencias que la mía… el sistema requiere una reforma, porque un niño
no es un adulto, y por lo tanto debe recibir otro trato”, dijo a este
diario Brazel, en entrevista telefónica desde Irvine (California).
Además
de su trabajo regular, Brazel, converso al islam, ofrece testimonio
sobre su caso para la “Campaña para una Sentencia Justa para Jóvenes”,
uno de varios grupos en todo EEUU que buscan una reforma del sistema de justicia criminal y un fin a las sentencias excesivas para menores. Leer Mas>>>>




