Las propuestas fueron autorizadas por el
pontífice después de ser presentadas por el presidente de la Comisión
para la Tutela de los Menores, el cardenal Sean O'Malley, y examinadas y
aprobadas en estos días por el "C9", el grupo de cardenales que está
ayudando al papa en la reforma de la Curia.
El pontífice, según
explicó el portavoz vaticano, Federico Lombardi, aprobó cinco propuestas
en este sentido que marcan un procedimiento jurídico que hasta ahora no
existía.
La primera es que en este tipo de delito será
competencia de tres congregaciones, la de los Obispos, la de la
Evangelización de los Pueblos y la de las Iglesias Orientales, que
podrán recibir y examinar las denuncias que cualquiera presente contra
los obispos por abuso de poder.
Será la Congregación para la
Doctrina de la Fe la que se ocupará directamente de este delito en los
obispos y se creará una nueva sección judicial en su interior dotada de
personal fijo que trabajará ante el Tribunal Apostólico para estos
casos.
El papa nombrará además un secretario para ayudar al
prefecto (fiscal) respecto a estas nuevo procedimiento y quien será, de
hecho, el responsable de esta nueva sección judicial, según explicó
Lombardi.
"Esta sección y el personal se ocuparán también para los
procesos penales por abuso de menores y de adultos vulnerables por
parte del clero", añadió el vocero.
Este nuevo procedimiento será aprobado para los cinco próximos años, tras los que se valorará su eficacia.
La
medida representa el mayor paso que ha tomado al Vaticano para llamar a
cuentas a los obispos. Ninguno ha sido removido de su cargo por
proteger a sacerdotes culpables de abuso, aunque en abril Francisco aceptó la renuncia de un obispo estadounidense quien fue condenado por no informar acerca de un presunto abusador de menores.
Agencias AFP, AP, EFE y ANSA




