Por Agustín de la Cruz (Sugar).
New York, (SL) -Crónica de una fiesta anunciada, el reloj
marcaba las dos de la madrugada y aquella inmensa sabana llamada “Salsa
con Fuego” presentaba un, a casa llena con un público en su demasía
joven y de diferente etnia, en un lugar donde para entrar, no se paga y
por “El Torito” esa noche pagaron.
2:30 de la madrugada, ya la
banda comenzaba a calentar sus instrumentos, mientras que de un
confortable todo terreno y, a buenos pasos de la puerta principal, se
desmontaba a quien esa noche todos esperaban.
No llegó como ladrón en la noche, ni utilizó la puerta trasera, lo hizo de frente transformando con su humildad la noche en día, para que su gente lo viera.
No llegó como ladrón en la noche, ni utilizó la puerta trasera, lo hizo de frente transformando con su humildad la noche en día, para que su gente lo viera.
Su presencia convirtió aquello
en un mitin presidencial, pero sin empujones, ni desorden, él era el
firmamento y las luces del flash le hacían de estrellas.
Mientras los gritos y la música
se medían en potencia, la seguridad forma un cordón humano, creando un
estrecho pasillo desde la calle hasta la tarima, por donde comenzaba a
desplazarse un sonriente y satisfecho gladiador de baja estatura, pero
tan seguro como David que derrotaría a ese Goliat que dentro lo
esperaba.
Arrancó la banda, mientras
@eltorito33 con su honda en mano lanzó la primera piedra “Quizás si
quizás no”, no fueron cinco piedras las que trajo en su repertorio, fue
todo un arsenal de éxitos los que tocó uno por uno, sin robarle el
tiempo a su público, con molestas artimañas de cantante cansado y
garganta lastimada.
El escenario se prestaba para
invocar la noche del bailador y así ocurrió, esa noche se bailó como en
los mejores tiempos, a pesar de los diminutos espacios que para hacerlo
se disponía.
La bachata puso el sentimiento
aunque no era su noche, pues el merengue se le impuso para dejar claro
que en esa como en cualquier otra chercha, sin merengue no hay fiesta.
“Merengue y Sentimiento”, tal y
como se titula su más reciente producción, fue lo que Héctor Acosta
desbordó en @salsaconfuego logrando que ese Goliat cayera rendido, pero
satisfecho y con deseos de volver a ser enfrentado.




